martes, 6 de marzo de 2018

Diecisiete pescaditos de oro


Creyeron que la guerra había acabado cuando la casa de los Buendía se llenó de Aurelianos. Entonces supieron que el coronel había propagado la vida a diestro y siniestro, en tiempos de muerte y penurias. Uno a uno fueron llegando, en brazos de sus respectivas madres y la abuela Úrsula, para no perder la cuenta, anotó sus nombres junto a un número ordinal, completando la lista con algún rasgo característico de cada niño; lunares, manchas de nacimiento, color de ojos…, y también alguna que otra intuición suya sobre el carácter del niño.

Entre todo aquel alboroto, nadie fue capaz de presagiar que los diecisiete niños quedarían marcados como hijos del coronel, y solo por esa marca maldita se les reconocería. Tampoco sospecharon que la guerra no había terminado todavía; se prolongaría unos años más. Una guerra sucia, librada entre las sombras, recelosa y vengativa, que no pararía hasta acabar con el último vástago del coronel Aureliano Buendía.

Autora: Ana Pascual Pérez