martes, 1 de enero de 2019

Vencidos


En su origen, Iván y Pedro comenzaron siendo uno, compartiendo óvulo y espermatozoide. El tiempo que estuvieron en el vientre materno permanecieron ensamblados, colocados como un par de zapatos en su caja, sin apenas espacio para moverse. Sus movimientos e incluso sus latidos estaban perfectamente sincronizados, todo estaba en orden, en perfecto equilibrio, hasta que vieron la luz y respiraron la primera bocanada de aire.
A partir de ese momento, estos seres idénticos lucharon contra natura por ser diferentes el uno del otro. A los cuatro años, Iván aprendió a leer. Pedro a los cinco, cuando consiguió desarrollar la habilidad de hacerlo al revés. Daba gusto escuchar la lectura de Iván, mientras que oír al otro ponía los pelos de punta a cualquiera y, a más de uno le hacía santiguarse. Por supuesto nunca consintieron que los vistieran iguales. Cuando Pedro se inició en la catequesis, Iván manifestó su rechazo a cualquier religión. Él creía en los extraterrestres, su hermano, no.
Las conversaciones entre ambos eran alegatos de sus dispares razonamientos, nunca llegaban a un punto en común, se repelían como imanes de polos idénticos. Pedro siempre miraba a su izquierda e Iván a la derecha, así pasaron mucho tiempo, hasta que dejaron de verse. Tanto tiempo llevaban los dos mirando para el lado opuesto, que no se reconocieron el último lunes del año 2018, cuando coincidieron en la línea 11. Iban sentados uno junto al otro, imbuidos en un juego que sin saberlo, compartían. Se trataba de buscar similitudes entre las personas que observaban y enumerarlas mentalmente; “dos mujeres con abrigos rojos”, “tres chicas con diadema”, “dos tipos que mascan chicle”… “el hombre que está sentado a mi lado mueve los pies igual que yo”, “el hombre que está a mi lado mueve los pies igual que yo”.
Ahí estaban, Iván y Pedro, compartiendo línea de autobús y juego, uno junto al otro, como un par de zapatos en su caja. Sincronizados en un movimiento de pies inconsciente… de vuelta al útero materno.

Autora: Ana Pascual Pérez.

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