lunes, 1 de enero de 2018

Qué fea es la culpa


Para salir más guapas, las gemelas decidieron que era imprescindible, que no apareciese en la foto la hermana pequeña, a la que la herencia genética había privado de sus dulces rasgos. Después, les falto valor para mirar a la cámara, y sonreír.

Autora: Ana Pascual Pérez

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