Aprendió a nadar en una cubeta; recién nacida su abuela materna la echó al agua y ella, tan chiquita como era, se deshizo del abrazo líquido y consiguió flotar. Su madre siempre recordaría que, cuando la sacó del agua tenía el aspecto de un gatito mojado. Amelia se sobresaltó cuando escuchó el berrido de su marido que, ajeno al alumbramiento escuchó desde el patio lo que él interpretó, como el maullido de un gato recién parido. Ofelia lloraba; aprendía a respirar.
martes, 26 de febrero de 2019
domingo, 20 de enero de 2019
Visto desde fuera...
Encendí las velas como me pediste, para que desde el camino, a través de la ventana, pudieras verlas. Lo sé porque salí a comprobarlo, entonces, al asegurarme que regresarías, ya no pude entrar.
Autora: Ana Pascual.
Vistas despejadas.
Me dijo que desde su casa podría contemplar toda la ciudad,
yo le advertí de mis vértigos, mi acrofobia… Me miró de tal forma que no dudé
en pulsar el botón 15 del ascensor.
Autora: Ana Pascual.
¿Quién ha estado en España?
Antes de que el jefe de planta dejara de hablar y pusiera el
montón de papeles sobre su mesa, ya se había arrepentido de haber levantado la
mano. Le dijo que él no dominaba el castellano. Le advirtió de manera explícita
de su incompetencia y desconocimiento en la lengua hispana. También utilizó el
lenguaje corporal, poniendo cara de no saber, al tiempo que negaba con la
cabeza y elevaba sus hombros… De nada sirvió.
Una vez vencido el miedo al fracaso, Bishvajit trajo a su memoria el verano que pasó en Barcelona en 1992 y, tradujo los textos de las etiquetas de los sillones de masaje.
Una vez vencido el miedo al fracaso, Bishvajit trajo a su memoria el verano que pasó en Barcelona en 1992 y, tradujo los textos de las etiquetas de los sillones de masaje.
Autora: Ana Pascual.
Colonizadores natos.
Hay
que fijarse muy bien. Están en la fila de arbustos que bordea el parking del
edificio más alto. Justo ahí, fíjese bien, porque a simple vista parece un hilo
negro, pero no, es una fila doble de hormigas. Unas van y otras vuelven,
perfectamente coordinadas e inofensivas, en apariencia.
Si
como me dijo, lo que usted pretende es descubrir el lugar que ocupamos los seres
humanos dentro del orden natural, mire hacia ese punto en concreto y observe
con atención, hasta que consiga ver a las hormigas. Imagínelas bajo tierra,
haciendo acopio de víveres, construyendo túneles, colándose por cualquier
rendija para formar otras filas dobles, triples. Cavando nuevas galerías,
invadiendo el espacio de otros animales. Entrando en su cocina para vaciar poco
a poco todo su paquete de azúcar, que acabará siendo negro. Igual que el hilo
que a simple vista parecía inofensivo.
Autora: Ana Pascual.
martes, 1 de enero de 2019
Vencidos
En
su origen, Iván y Pedro comenzaron siendo uno, compartiendo óvulo y
espermatozoide. El tiempo que estuvieron en el vientre materno permanecieron ensamblados,
colocados como un par de zapatos en su caja, sin apenas espacio para moverse.
Sus movimientos e incluso sus latidos estaban perfectamente sincronizados, todo
estaba en orden, en perfecto equilibrio, hasta que vieron la luz y respiraron
la primera bocanada de aire.
A
partir de ese momento, estos seres idénticos lucharon contra natura por ser
diferentes el uno del otro. A los cuatro años, Iván aprendió a leer. Pedro a los cinco, cuando consiguió desarrollar la habilidad de hacerlo al revés. Daba gusto escuchar la lectura de Iván, mientras
que oír al otro ponía los pelos de punta a cualquiera y a más de uno le hacía santiguarse.
Por supuesto nunca consintieron que los vistieran iguales. Cuando Pedro se
inició en la catequesis, Iván manifestó su rechazo a cualquier religión. Él
creía en los extraterrestres, su hermano, no.
Las conversaciones
entre ambos eran alegatos de sus dispares razonamientos, nunca llegaban a un
punto en común, se repelían como imanes de polos idénticos. Pedro siempre
miraba a su izquierda e Iván a la derecha, así pasaron mucho tiempo, hasta que
dejaron de verse. Tanto tiempo llevaban los dos mirando para el lado opuesto,
que no se reconocieron el último lunes del año 2018, cuando coincidieron en
la línea 11. Iban sentados uno junto al otro, imbuidos en un juego que sin
saberlo, compartían. Se trataba de buscar similitudes entre las personas que
observaban y enumerarlas mentalmente; “dos mujeres con abrigos rojos”, “tres
chicas con diadema”, “dos tipos que mascan chicle”… “el hombre que está sentado
a mi lado mueve los pies igual que yo”, “el hombre que está a mi lado mueve los
pies igual que yo”.
Ahí
estaban, Iván y Pedro, compartiendo línea de autobús y juego, uno junto al
otro, como un par de zapatos en su caja. Sincronizados en un movimiento de pies
inconsciente… de vuelta al útero materno.
Autora: Ana Pascual.
martes, 9 de octubre de 2018
Migrantes
Comienzan
a acumularse en la superficie del planeta como una especie de nuevos
continentes, trozos de tierra movedizos que perturban la respiración de los
volcanes. Se produce un gran revuelo, cada vez que la tierra resopla y se
estremece, preparándose para un parto múltiple de naufragios.
Todavía se
desconoce la causa de esos desastres naturales. Solo sabemos que muchos se
hunden y, los que se mantienen a flote intentan encontrar, en el intrincado de
las costas, un hueco al que ensamblarse. Sucede así, desde hace un tiempo,
aparecen pedazos de manto terrestre que durante algunos días flotan a la
deriva por mares y océanos.
Autora: Ana Pascual.
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